jueves, 14 de diciembre de 2017

Bastión Esperanza - "Pequeñas decisiones".


Lo principal de la crisis en Nuevolab había pasado, pero no sus consecuencias: en la enfermería, el doctor Wilkinson seguía atendiendo la herida en la pierna de Marelize, como el procedimiento de emergencia, auxiliado por Alba, como la persona que tenía más a la mano, que pudiera lucir un poco de preparación científica, aunque ésta fuera en cuestiones de Física y no de Medicina.

– Tú, tráeme una bolsa de sangre de… allá… – le dijo el doctor Wilkinson a Paparizou, sin recordar su apellido. – Asegúrate de que venga con un SCS.

– ¿SCS?

– Suero de Corrección Sanguínea, para evitar el rechazo por grupo sanguíneo. ¡Apúrese, hombre! – dijo el doctor Wilkinson.

– ¡De inmediato! – dijo Paparizou, cuadrándose por instinto aunque técnicamente el doctor Wilkinson no era un superior jerárquico al mando. Luego, acudió al pequeño refrigerador a un costado, lo abrió, y descubrió algunas bolsas con sangre. – SCS… SCS… SCS… Esta.

Marelize estaba plenamente consciente de todo lo que ocurría: dadas las circunstancias, no había tiempo para un pabellón de emergencia o anestesiólogo, así es que el doctor Wilkinson hacía lo mejor que podía, operando la herida con anestesia local.

– Creo que con esto bastará, por ahora – dijo el doctor Wilkinson, un poco más relajado, y con aire paternal. – Vas a estar bien, Marelize, por el minuto. Tienes una dosis masiva de antibióticos adentro, y te vamos a recostada aquí por el minuto, con esta transfusión para reponer la sangre perdida.

– Te vamos a dejar caminando derechita otra vez – dijo Paparizou, risueño, y luego añadió, con un poquito de picaresca: – Para que puedas ir directo a la cita a la que te voy a invitar…

Marelize, muy débil todavía, volvió lentamente la cabeza hacia Paparizou, como si en dicho lugar se hubiera plantado un alienígena salido de quien sabe qué planeta de cretinos. Usualmente, su trabajo de enfermera le exigía armarse de mucha paciencia, mientras obraba bajo presión, pero después de haber sobrevivido al asalto de una turbamulta contra el laboratorio, ser baleada en la pierna y haber sido sometida a un procedimiento de emergencia en condiciones casi artesanales, no se sentía con el mejor de los humores para soportar a gente haciéndose la listilla.

– ¿Eres imbécil, o qué? – preguntó Marelize, con la voz muy débil, pero que evidenciaba su molestia.

– ¡Sí, señora…! ¡El imbécil más grande de todos, a su servicio! Imbécil y payaso, lo que sea necesario hasta que se recupere la enfermita – se rio Paparizou, con mucho espíritu deportivo. Y luego, con algo de sorna, pero sin perder la alegría, añadió: – ¡Y además de eso, lo único que cobro es una sonrisita!

Alba soltó una risilla, que tapó delicadamente con los dedos de la mano derecha, mientras entrecerraba los ojos. El doctor Wilkinson por su parte sonrió levemente y miró hacia otro lado para disimular un poco. Marelize, no sabiendo qué decir, sólo atinó a sonreir también, sin terminar de creérselo.

– Dale una oportunidad, Marelize – dijo Alba, siempre sonriendo. – Paparizou es un buen tipo.

– OK… – dijo Marelize, un poco más domesticada. – Tiene su cita, Paparizou.

Paparizou hizo un pequeño gesto de celebración, mientras que Alba y el doctor Wilkinson intercambiaban una mirada. Era un pequeño rayo de luz en un día de perros, después de todo.

Afuera, apareció Escalante. Estuvo a punto de entrar, cuando de pronto, vio a Alba y al doctor Wilkinson mirándose entre sí. Suspiró, sonriendo con tristeza, y se dio la media vuelta.

Alba alcanzó a ver a Escalante, y estuvo a punto de ir a por él… pero no lo hizo. Ni Paparizou ni Marelize se dieron cuenta, estando ambos en lo suyo.

– ¿Qué pasa, Alba? – preguntó el doctor Wilkinson.

– Nada, es… Escalante, estaba allá afuera, y… y…

El rostro del doctor Wilkinson se entristeció por un instante. Movió negativamente la cabeza, mientras apretaba los labios.

– Jean… – dijo Alba.

– No importa, Alba – dijo el doctor Wilkinson, de manera no realmente brusca, aunque con un poco menos de amabilidad para lo que era su costumbre. – Anda a buscarlo.

– Jean, lo siento, yo…

– Alba, se está yendo. Anda a buscarlo – dijo el doctor Wilkinson, algo más conciliador. Luego, adoptando un tono algo más profesional, y tratando de sonreir para quitarle hierro al asunto, añadió: – Marelize va a estar bien, así es que no creo necesitarte como enfermera por el minuto.

Alba miró al doctor Wilkinson por un segundo.

– Jean… Gracias.

El doctor Wilkinson asintió con la cabeza, mientras Alba salía.

Pero Escalante ya no estaba por ninguna parte.

Alba intentó contactarse con él vía menterminal. Pero resultó inútil. Escalante simplemente no estaba disponible.

OxxxOxOOOxOxxxO

Vía menterminal, Alba se comunicó con el profesor Higgins. En medio de todo el caos subsiguiente a la invasión arzawe contra Ciudad del Progreso, no habían tenido demasiado tiempo para hablar. Pero Alba sentía la necesidad de conversar con alguien, de desahogarse, y no en balde, habiéndola criado después de la muerte de sus padres, el profesor Higgins probablemente era la persona indicada.

– Escalante parecía tan… deprimido. A lo mejor pensó que tengo algo con… el doctor Wilkinson…

– Bueno, y… ¿lo tienes, Alba? ¿Con el doctor?

– ¿Yo? ¡No! El doctor… Jean… El es amable conmigo, y trato de ser amable con él, pero… eso es todo. Además… ¿no puedo salir con quién quiera, si no tengo compromiso?

– Pero Alba… ¿no les estás dando esperanzas a los dos? ¿Al doctor y a Escalante? Porque eso significa que estás jugando con los sentimientos de los dos. El doctor Wilkinson me parece un tipo correcto, y no creo que con él…

– ¿Y Escalante? ¿Qué le parece Escalante?

– No sé… Es rudo, no muy bien educado… Pero parece tener el corazón bien puesto en su sitio.

– A usted le gustaría que yo… y el doctor…

– Lo que cuenta es lo que quieres tú, Alba – dijo el profesor Higgins, algo cortante. Luego, con más suavidad, añadió: – ¿Con quién de los dos te sientes mejor? ¿Con quién de los dos te imaginas a futuro?

– Con Escalante – dijo Alba, y sintió algo liberador cuando dijo esas palabras.

– ¿Por qué?

– Bueno, yo sé que usted…

– No cuenta lo que yo quiera, sino lo que tú quieres para ti. Y en esto… recuerda que no hay respuestas correctas. Esto no es un experimento de Física en donde las ecuaciones cuadran o no cuadran.

– Con Escalante… me siento protegida. Yo… siempre siento esto de que… tengo que estar alrededor de la gente, preocupándome de que estén bien, de que no se sientan mal, cuidándolos… Pero a Escalante, yo no tengo necesidad de cuidarlo, porque él me cuida a mí, y… profesor… ¿debería hablar con él?

– Alba, estamos en guerra. Mañana o en una hora más, los arzawe pueden volver a atacar, y… ya sabes lo que podría significar. Cada minuto en que no hables con él, podría ser la última oportunidad.

Alba sonrió.

– Gracias, profesor. Hablaré con Escalante. Y… deséeme suerte.

– Suerte, Alba – respondió el profesor Higgins, con lo más parecido a la ternura que podía encontrarse al interior de su temperamento más bien estoico.

– Y… profesor… Tiene razón en que no sabemos cuándo va a ser la siguiente batalla, o cuando saldremos vivos, así es que… no sé, quizás sea una tontería, pero… Gracias. Gracias por todo. Por haberme cuidado cuando murieron mis padres, por haberme enseñado ciencias, por… por todo.

– Estás perdiendo el tiempo, Alba. ¡Vamos, anda!

OxxxOxOOOxOxxxO

Alba se puso a buscar a Escalante por el cuartel, preguntando arriba y abajo. Finalmente, alguien le dijo que probara en el hangar de los golem. Hacia allá se dirigió Alba. Y en efecto, Escalante estaba ahí, sumergido en una batería de pruebas que le estaba administrando al Golem Mayor.

– Escalante…

El aludido no respondió. Siguió trabajando con la cabeza hundida en sus aparatos de medición, como si no hubiera nadie ahí.

– Escalante…

– Ah, eres tú, Alba – dijo éste, levantando la cabeza, como si hubiera ocurrido el imposible de no haberse dado cuenta de la presencia de ella. Y luego, de manera seca y cortante, dijo: – Qué quieres.

– Disculparme.

– ¿Por?

– No sé… a lo mejor… tienes la idea de que… Jean y yo…

– Bueno, el doctorcito y tú son felices juntos. Me alegro por ustedes – dijo Escalante, con rudeza.

– Pero, Escalante, yo…

– No tienes nada que decirme, Alba – dijo Escalante, levantándose por fin de sus aparatos, e irguiéndose tan alto como era frente a la chica. – Es tu decisión, tú…

– ¡Escalante…! ¿Quieres escucharme por un instante?

– ¡Bien! – dijo Escalante, con cierta agresividad. – ¡Te escucho!

Alba se detuvo para pensar muy bien las palabras. Escalante arqueó las cejas, esperando lo que Alba tuviera para decir. Alba estuvo a punto de abrir los labios para hablar… cuando de pronto, aparecieron más personas en el hangar.

– ¡Alba Dunsany! – gritó una estentórea voz de mujer, que luego añadió, con una combinación de autoridad y prepotencia: – Por si no te acuerdas de mí: Jaana Särkkä, teniente del Escuadrón de Seguridad Interior de Esperanza. Este es mi segundo al mando, Goswami, por si tampoco te acuerdas. Por orden del Gobierno de Esperanza, se encuentra usted bajo vigilancia permanente por parte del ESIE, incluyendo la intercepción autorizada de sus comunicaciones vía menterminal, hasta nuevo aviso, vigilancia respecto de la cual tanto Goswami como yo hemos sido instruidos para hacernos cargo. Cualquier intento por burlar nuestra vigilancia, aunque sea por unos segundos, será considerado un acto de insubordinación en contra del Gobierno de Esperanza, y será severamente castigado con las penas que correspondan de acuerdo a la ley. ¿Queda esto claro?

Alba y Escalante se miraron el uno al otro, asombrados, mientras el pequeño espacio privado entre ambos se evaporaba.

つづく

martes, 12 de diciembre de 2017

40 actrices en peligro de no comerse al mundo antes de sus 40 (4 de 5).


En la entrega anterior ya iniciábamos el listado de actrices en capilla, que habían nacido a inicios de la década de 1.980. Ya sabemos quiénes: aquellas cuya ascensión en su minuto parecía irresistible, existía un montón de hype alrededor suyo, y... no pasó nada. O pareciera que no va a pasar nada, en definitiva. Así como Saturno devora a sus hijos, Hollywood devora a sus hijas. Y por las mismas razones. El tiempo. La edad. Ahora abrimos con la chica que parecía querer despegar de una de las mejores series televisivas de todos los tiempos... sólo para estrellarse incluso antes de que esa serie terminara su recorrido original en pantalla. Eso sí que es rapidez.


25.- Elisha Cuthbert (30 de Noviembre de 1.982).

Con 24 hemos topado. Aunque la canadiense Elisha Cuthbert dio de que hablar por primera vez como actriz infantil, en particular en ¿Le temes a la oscuridad? Pero luego la chica se desarrolló muy bien desarrollada, lo suficiente como para que la contrataran como la hijita secuestrable de Jack Bauer en 24. Catapulta instantánea a la fama, ayudada por la consabida sesión de fotos para Maxim, acompañada por otra todavía medio desconocida actriz de televisión llamada... Mila Kunis. Con estos antecedentes estaba lista para el salto a las ligas mayores del cine, lo que hizo con el protagónico de La chica de al lado en 2.004, una comedia barata sin mayores pretensiones, y en donde, admitámoslo, la Cuthbert mostró tener madera para cargar una película sobre sus hombros; de hecho, la actuación de ella, por no hablar de alguna escena en lencería, era de lejos lo más rescatable de la película. Logro desbloqueado, hora de la siguiente quest...

Por regla general, ir de scream queen suele ser un callejón sin salida para las actrices, que acaban encasilladas en el cine barato de terror, y la Cuthbert no fue una excepción. En la entrega anterior de esta serie de posteos hablábamos de El museo de cera a propósito de Paris Hilton, pero la verdadera protagonista era la Cuthbert, y ella también se comió su dosis de metralla por el reventón en taquilla. Podía haber sido un bache, pero luego vino El sótano, la película que es responsable por haber hundido el breve florecimiento del torture porn como infragénero fílmico. Así, a los veinticuatro años, el breve floruit de Elisha Cuthbert se había terminado. Desde entonces, lo habitual: roles ocasionales en televisión, y aparición en películas de bajo perfil. Hubo como un intento de resurrección para su carrera ya girando sobre la treintenta, cuando le dieron uno de los protagónicos en la serie televisiva Happy Endings. La misma recibió buenas críticas y aguantó tres temporadas en pantalla, pero casi no hizo ruido allá afuera, y cuando finalmente vino a extinguirse, no mucha gente parece haberla echado de menos. Luego de lo cual, Elisha Cuthbert volvió a la relativa zona de penumbra en la cual se ha desenvuelto su carrera en los últimos años.


26.- Kate Bosworth (2 de Enero de 1.983).

¿Alguien recuerda que hubo una época en que Kate Bosworth era tan cotizada, que incluso le cayó el mítico rol de Lois Lane, tomando el manto de la legendaria Margot Kidder en el proceso? Hagamos un poco de memoria. Inicios del siglo XXI. Kate Bosworth era una ilustre desconocida que venía de un rol secundario en El señor de los caballos de 1.998, conseguido gracias en lo principal a que ella... sabía montar a caballo. Cuando uno tiene un martillo, todo parece un clavo, y cuando uno sabe montar, todo es una silla de montar... Apenas había alcanzado la mayoría de edad, cuando su rostro, y bien tonificado cuerpo embutido en un bikini, invadió las marquesinas del mundo en el afiche de Olas salvajes, en donde compartía cartel con una entonces ascendente Michelle Rodríguez, además de con Sanoe Lake, actriz que en realidad tampoco llegó a despegar después. La película en sí seguía la fórmula entonces mágica de mezclar romance, empoderamiento femenino, y deportes extremos, en este caso el surf, que... es más término medio que extremo, pero ya me entienden.

La gran oportunidad vino en 2.006, cuando le dieron el rol de Lois Lane en Superman regresa. Un casting no demasiado afortunado, porque la Bosworth era demasiado joven para el rol de una periodista que, se suponía, llevaba años de trayectoria, como que dentro del argumento, habían pasado cinco años desde Superman II, y en esa película, ya el personaje interpretado por Margot Kidder tenía su trayectoria por detrás. Tampoco ayudó mucho que la propia Bosworth... mal no lo hizo, pero también le faltó carisma; nadie la criticó en realidad, salvo por una nominación a los Premios Razzie que de todas maneras se vio contrapesada con una a los Saturn Awards, pero tampoco nadie cantó loores y alabanzas para ella. Hoy en día, Superman regresa no es una película criticada en exceso, pero el manto del olvido ha caído sobre ella, y de los actores involucrados, sólo Kevin Spacey sigue dando guerra en la primera línea, en particular gracias a House of Cards. O seguía, antes de que la actual marejada de denuncias de alto calibre sexual que está barriendo a Hollywood en 2.017, se lo llevara también por delante. En cuanto a la Bosworth, su nombre ha resurgido de tarde en tarde para otros proyectos que, tratan de dejar caer sin decirlo para no quemar la oportunidad con el hype, los promocionan como algún potencial comeback, pero eso no ha sucedido hasta la fecha. A partir de 2.015, de hecho, ha encontrado nuevo refugio en la televisión. Cosa que probablemente ella se tome con filosofía; es una practicante de Budismo Mahayana, después de todo.


27.- Adrianne Palicki (6 de Mayo de 1.983).

De tarde en tarde sucede. Ya se conocen la historia. Es la chica que tratan por todos los medios de venderla, de que suceda, de que explote entre las audiencias, le dan oportunidades una y otra vez, y... no. No funciona. No termina de cuajar. Ni siquiera que el público la rechace. Simplemente la ignoran. De hecho, incluso me pregunto si ustedes saben de quién hablo. Como sea, hasta 2.017 por lo menos, el apogeo de su carrera artística fue haber tenido un rol estable en el drama deportivo Friday Night Lights, aunque ahí eran una tonelada de personajes, y además apareció en apenas tres de las cinco temporadas. En el cine fue una muy sexy Lady Jaye en la segunda película de G.I.Joe en 2.013... a tiempo de aparecer en la franquicia, porque después de casi media década, empezó a correr como rumor la palabra mágica que lo arregla todo: reboot.

En cuanto al resto, es casi humorístico: pilotos. Pilotos. Y más pilotos. Un piloto que intentó ser el reboot televisivo de Perdidos en el espacio, que ni siquiera fue comprado por la cadena. El piloto de Aquaman, que tampoco fue comprado. El piloto de Wonder Woman, con ella como Wonder Woman, que... ya lo adivinan. Lo mismo. El piloto de Supernatural, que sí lo compraron y además lo han estirado como chicle, pero... el personaje de ella muere antes de terminarse el piloto. Y ya que no funcionó como Wonder Woman de DC Comics, al menos podría funcionar como Mockingbird de la Marvel, que en los cómics fue la señora de Hawkeye, aunque en la continuidad del Universo Cinemático Marvel, y de la serie televisiva Agentes de SHIELD en donde aparece dos temporadas, las cosas son diferentes. De hecho, Mockingbird era la primera superheroína que pasaba a integrar el equipo de la serie, integrado hasta entonces completamente por humanos opacos y normales, por lo que el asunto despertó atención entre los fanáticos. Incluso trataron de darle a Mockingbird y la Palicki todavía otro piloto más, en forma de un spin-off llamado Marvel's Most Wanted, y... ¿necesito decirlo? No sucedió. La nueva apuesta de la Palicki es The Orville, la parodia de Star Trek que estrenó en Septiembre de 2.017 el señor Seth McFarlane, el tipo de Padre de familia y American Dad, supongo que porque no la llamaron para Star Trek: Discovery, que sí es una Star Trek legítima... Como sea, al momento de corregir este mamotreto, The Orville parecía estar funcionando bien, lo suficiente como para que Fox le diera una segunda temporada en Noviembre de 2.017, así es que, a lo mejor esta vez sí que sí...


28.- Leelee Sobieski (10 de Junio de 1.983).

Lo de esta chica fue rápido. Increíblemente rápido. Comenzó a llamar la atención de Hollywood cuando era una menor de edad; como adolescente, apareció en lencería en una escena que no era de sexo, ni menos la famosa orgía con desnudos, pero que tampoco era para nada santa, en la película Ojos bien cerrados, el testamento fílmico de Stanley Kubrick. Y ya sabemos que Kubrick no solía contratar perdedores para actuar en sus películas. Poco después, llamó la atención por su rol en Impacto profundo. En ese mismo 1.999 interpretó a Juana de Arco en un telefilme que le ganó nominaciones al Emmy y a los Globos de Oro; no ganó, pero ser postulado a los premios más importantes de la industria televisiva con apenas dieciséis años no es mérito menor. Los reflectores estaban fijos sobre la chica, y los productores barajaron si es que acaso tenían a una potencial nueva estrella en ciernes. De manera que le dieron su primer protagónico, y...

Nos referimos a un thriller de 2.001 llamado La casa de cristal. ¿Cuál thriller de 2.001, preguntan ustedes? Exacto. La película hizo apenas 23 millones de dólares de caja, contra un presupuesto de 30. La industria se convenció de que la chica no era material para protagónicos, y la relegó a los clásicos roles secundarios de lujo. Aunque hay algo de sadismo en ofrecerle cosas como un secundario en El culto siniestro de 2.006, el remake del clásico del horror de 1.973 en el cual Nicolas Cage se disfraza de oso y se las tiene que haber con abejas. O verse obligada a aceptar un rol dentro de En el nombre del rey de Uwe Boll, haciéndole compañía a Kristanna Loken de quien ya hablamos antes. Desde esas fechas, la pobre ha estado condenada a esa clase de películas y papeles en las cuales uno la ve y se dice a sí mismo: "¡Hey! Conozco a esta chica. ¿No actuó en... en... en...? ¿En dónde actuó...?". Les refresco la memoria: en Ojos bien cerrados. A las órdenes de Stanley Kubrick. Piensen en lo que eso significa. Sería humorístico incluirlo como pregunta del Trivial Pursuit: ¿qué actriz actuó a las órdenes de Stanley Kubrick y de Uwe Boll? No creo que mucha gente acertaría a ésa. Salvo por los lectores de la Guillermocracia, que luego de leer estas líneas, ya están un poco más enterados de estas cosas...


29.- Olivia Wilde (10 de Marzo de 1.984).

Hay como un aura de que Olivia Wilde siempre estuvo ahí, y nunca ha desaparecido del todo... pero en realidad, su período de gloria fue bastante breve; ya para inicios de la presente década, estaba pasando a segunda fila. Esta chica descendiente de ingleses, irlandeses, alemanes, manx, escoceses y sefardíes... sí, todo eso... Esta chica comenzó con los clásicos roles secundarios antes de tener una inesperada oportunidad cuando al final de la tercera temporada de House, el médico de marras despidió a prácticamente todo el elenco, y entre los nuevos personajes apareció Remy "Trece" Hadley, interpretado por ella. El personaje era bisexual y con escenas lésbicas, algo que en 2.007 todavía podía llamar la atención, y le aseguró un cartel. Incluso puede decirse que salió prácticamente indemne de su paso por Año uno, la comedia de 2.009 que estrelló la carrera de Jack Black y la de Michael Cera. Su gran oportunidad, empero, llegó cuando la llamaron para ser la chica de Tron: El legado, la secuela de 2.010 de la película Tron. La película sí hizo caja, 400 millones, pero eso no era suficiente para compensar los 170 millones de presupuesto más gastos de publicidad, así es que los planes para una nueva secuela fueron cancelados. Pero la Wilde salió más o menos indemne: fue uno de los aspectos más alabados de la película, incluso por su actuación, más allá del trajecito de látex ajustado...

Poco después apareció en Cowboys y Aliens de 2.011. Tron: El legado lo había hecho regular, y aunque no rentó mucho en taquilla, se habló de una tercera parte durante un par de años; Cowboys y Aliens en cambio se estrelló a lo grande, y liquidó casi todo el impulso que la Wilde venía ganando, relegándola de una a las ligas menores. Podía haber sido un bache, pero luego en 2.012 vino el fiasco de taquilla de John Carter. Ahí no actuó la Wilde, claro, pero también la onda expansiva de esa detonación se la llevó por delante, porque la Disney se replanteó su esquema completo, y... adiós a una potencial tercera parte de Tron, que hubiera podido mantenerla a flote. Añitos después, la vida pareció volver a sonreirle cuando le llegó la posibilidad de un jugoso (y nudista) rol en Vinyl, serie de HBO estrenada en 2.016, sobre un concepto bastante jugoso: un productor de música en la década de 1.970. Pero la serie no prendió, fue cancelada luego de una temporada, y la Wilde se quedó una vez más flotando en el aire. Aún así, esto demuestra que ella todavía tiene tirón, así es que, quién sabe. A lo mejor todavía suena la flauta. Después de todo, cumplirá 40 recién en 2.024, así es que...


30.- Mandy Moore (10 de Abril de 1.984).

Este caso... no está tan mal. Mandy Moore empezó a dar de qué hablar justito con el cambio de siglo. Dejó en esa época un videoclip con alguna carga erótica, toda la posible para un producto que pueden llegar a verlo los niños, en donde se entregaba a sones arábigos cantando Hand in my Pocket, como una de las más tardías clones rubias estilo Bubblegum Pop de Britney Spears. Además, ataviada con un bikini que dejaba mostrar sus formas esmirriadas pero atléticas, fue la antagonista de la película El diario de la princesa, la película que lanzó al estrellato a una entonces todavía desconocida Anne Hathaway. A partir de entonces, Mandy Moore intentó combinar su carrera cinematográfica con la musical, con resultados dispares. No es que sus películas resultaran éxitos arrasadores ni mucho menos, pero tampoco eran producciones de alto presupuesto, sino que tendían a ser comedias con una dosis de dolores de crecimiento, más o menos bien recibidas por los espectadores que las vieron, y por la crítica. Durante algunos años por lo menos.

Hasta que llegó el para ella nefasto 2.007, en que debió habérselas con los fracasos consecutivos y merecidos de Licencia para casarse, y Porque yo lo digo. En la primera era la chica a punto de casarse que era mangoneada por un cura interpretado por Robin Williams, en la otra era la chica sin prisa por casarse que era mangoneada por su madre interpretada por Diane Keaton, y esto debería bastar para explicar el fracaso. Sin embargo, no puede decirse que la Moore haya quedado realmente damnificada, gracias a la Música. En el intertanto, ella se cansó del Bubblegum Pop y de ser otra clon de Britney, y se reinventó como cantante indie. Su material puede ser un tanto hipster, por supuesto, pero en general es mejor que su época de Bubblegum Pop, y eso se agradece. O de cómo al final Mandy Moore encontró lejos de las cámaras su verdadero nicho para sentirse cómoda y feliz. Además, ha sumado algunos éxitos cinematográficos discretos después. En 2.010 le dio voz a la protagonista de Enredados. Y en 2.017 estrenó A 47 metros, una película de tiburones de bajo presupuesto en la cual Mandy Moore se encarga a los manes de Blake Lively, que ya había hecho lo propio con Miedo profundo. Quizás no califique para una carrera cinematográfica con éxitos resonantes, pero quizás también sería mucho llamarla un fracaso.


31.- Amanda Seyfried (3 de Diciembre de 1.985).

Dudé su resto en incluir a Amanda Seyfried en la lista porque si bien ella es muy guapa, también se ha ganado su lugar a punta de talento, muy en particular para la comedia. Pero, ¡ay!, en la década de 2.010 la hemos visto bastante al borde del precipicio, y en la actualidad, sólo apostadores adictos a la adrenalina pondrían sus fichas en ella. Hagamos memoria. Esta antigua modelo infantil obtuvo un poquito de visibilidad gracias a roles televisivos aquí y allá, incluyendo un secundario en Veronica Mars, que apareció más veces de lo previsto porque su actuación gustó a los productores. Hasta que su gran oportunidad llegó con un papel secundario en Chicas pesadas de 2.004, la misma película que también ubicó en primera línea a Lindsay Lohan y Rachel McAdams; y no fue mérito menor hacerse notar al lado y un poquito por detrás de ambas. Luego de algunos papeles aquí y allá, la hizo en grande luego de ganarse el protagónico de Mamma Mia, el musical romántico con canciones de ABBA, en donde se las arregló para brillar sin ser opacada por la mismísima Meryl Streep, que interpretaba a su madre.

Después de eso, todo parecía presagiar que Amanda Seyfried iba a instalarse de manera definitiva en el Olimpo de Hollywood. Pero luego vinieron algunas opciones bastante pobres. Primero, en un rol de tintes lésbicos en Diabólica tentación en 2.009, y por completo lésbicos junto a Juliane Moore en Chloe. Luego, dos comedias románticas de 2.010, Querido John y Cartas a Juliet, con las cuales no pasó nada. Luego, los relativos fiascos de Caperucita Roja y El precio del mañana en 2.011. Podría haberse resarcido con su bastante notable interpretación de Cosette en Los miserables, el musical de 2.012, pero partiendo porque dicho rol en el musical mismo es bastante escuálido desde la casilla uno, y siguiendo porque la adelantaron Anne Hathaway y una desconocida Samantha Barks por los palos, al final la Seyfried casi no brilló. Interpretó a Linda Lovelace en Lovelace de 2.013 precisamente, un biopic condenado a ser maldito debido a sus problemas de producción; entre otros, Lindsay Lohan, su antigua colega de Chicas pesadas se había caído del rol. O comedias sin futuro como Un millón de maneras de morir en el Oeste, o Ted 2. O Pan de 2.015, el abortado intento de construir una nueva franquicia fantástica alrededor de Peter Pan. Ahora para 2.018 está proyectado el estreno de la secuela de Mamma Mia, el proverbial clavo ardiendo al que aferrarse porque, admitámoslo, aunque talento le sobra, Amanda Seyfried simplemente ya no es garantía de multitudes apuñalándose en la entrada del cine para conseguir una entrada. Lo que decíamos: el talento ayuda, pero al final, no es garantía de nada.


32.- Gemma Arterton (2 de Febrero de 1.986).

Quizás algún día nos dé la gran sorpresa a todos, pero por el minuto, lo de Gemma Arterton parece haber sido más un hype breve, aunque estentóreo, que otra cosa. Aunque esto no debería ser raro, considerando que ella fue chica Bond, y tales roles suelen ser la tumba en vida para las actrices que las interpretan, con razón o sin ella. La chica empezó a llamar la atención gracias a un rol secundario en Supercañeras de 2.007, pero fue recién en 2.008 cuando su nombre se disparó a nivel mundial, gracias a su rol como Strawberry Fields, una chica Bond de la por otra parte horrorosa Quantum of Solace; ayudó mucho por supuesto que su papel era la muy necesitada ráfaga de liviandad dentro de una película Bond por otra parte sombría, plúmbea y deprimente. Había llegado el momento de ponerla a prueba en las grandes ligas... y sucedió lo que sucedió. En 2.010 interpretó a Io, de entre todas las posibilidades, en Furia de titanes, el remake del clásico de 1.981 que en realidad no dejó contento a nadie; cuando se estrenó la secuela en 2.013, ni la llamaron para ella, ni nadie la echó mucho de menos en realidad. Podía haber sido un bache, pero...

...ese mismo año fue la chica del héroe en El príncipe de Persia: Las arenas del tiempo. Ya sabemos cómo acabó eso: en la actualidad, las arenas del tiempo se han engullido la memoria de esa película. Y con eso, su tirón ya quedó por completo en duda. Por ese tiempo, tuvo un protagónico bastante jugoso en Tamara Drewe, en donde se habría lucido, si alguien hubiera visto esa película. La última gran oportunidad para arañar en las grandes ligas fue interpretar a Gretel en Hansel y Gretel: Cazadores de brujas de 2.013, pero aunque la película hizo caja, siguió sin ser suficiente. De hecho, ese mismo año fue defenestrada de Bajo la piel, la película sobre la alienígena que se pasea desnuda y que no es Mathilda May o Natasha Henstridge; ese rol acabó en las manos (y el cuerpo) de Scarlett Johansson. Explicación oficial: Johansson vende más boletos que Arterton. Aunque también puede tener que ver con el hecho de que esa película incluye una cuota de desnudos, algo que Arterton suele negarse a hacer... lo que le ha costado lo suyo, por supuesto. Como sea, mal no le ha ido: lo que el cine niega, el teatro a veces da, y ella se ha mantenido vigente sobre las tablas, así es que no creo que debiéramos considerar lo suyo como un fracaso, sino más bien como falta de conexión con el espíritu de los blockbusters. O con... posibilidad más siniestra aquí... ¿recuerdan lo que mencionaba más arriba, la oleada de denuncias de corte sexual que ha sacudido a Hollywood en 2.017, respecto a ciertas prácticas de casting couch que...?


Y ya estamos a punto de cerrar esta serie de posteos, con una entrega más. La cual partiremos de manera bastante oscura, con una de esas historias de tragedia en Hollywood. Una actriz que lo tenía todo para triunfar, pero que le sucedió lo que le sucedió. Porque a veces nos gusta hacer mofa de la hoguera de vanidades que es Hollywood, pero en otros casos, simplemente es mal gusto e insensibilidad.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los votantes y los héroes actuales de ficción.

Este sitio no lo ocupa el que obtiene la mayor cantidad de votos.
La actividad de pensar acerca de cómo funciona el mundo, es indispensable para mantener al mundo funcionando. Por descontado, si dejamos de pensar, el mundo seguirá ahí, andando. El problema es que puede hacerlo de lo más bien sin nosotros, mientras que nosotros, estamos un tanto necesitados de cosillas tales como ésas que llamamos sociedad, civilización o medio ambiente. Y una de las cosas a pensar para determinar cómo funciona el mundo, es relacionar por un lado nuestros sistemas y mecanismos institucionales para mantener la sociedad sobre sus pilares sin derrumbarse, y por el otro, las expresiones culturales que ayudan a construir o mantener andando un determinado discurso acerca de cómo debería ser la sociedad.

Y yo creo que existe una relación bastante interesante, y preocupante, por qué no decirlo, entre los votantes y los héroes actuales de ficción. Para nadie es un secreto que las democracias hoy por hoy tienen su reputación por los suelos. Mucha gente se abstiene porque se encuentra tan asqueada de los políticos corruptos y las maquinarias electorales, que se encoge de hombros y se dice a sí misma: "Para qué". También en el último tiempo, particularmente en los bastante convulsos 2.016 y 2.017 que hemos vivido, los discursos contrarios a la democracia han ido creciendo. No fue prometiendo mayor democracia que Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos, y muy en el fondo, el voto a favor del Brexit también fue una negativa a que el Reino Unido contribuyera a la construcción de un mayor espacio democrático europeo, y uno tan bochornoso que en 2.017, cuando Theresa May intentó reforzarse vía nuevas elecciones parlamentarias, sufrió un revés bastante bochornoso, que la obligó a rebuscar aliados políticos hasta debajo de las piedras para mantener algo que tuviera a lo menos una ligera resemblanza de gobierno.

Los héroes actuales de ficción, por su parte, han seguido una evolución muy interesante. Aunque no necesariamente para bien. Lo comentábamos hace un tiempo atrás, acá en la Guillermocracia: El cine de Hollywood ya no quiere héroes. La tendencia de los últimos años, en general, pareciera ir en dirección contraria al heroísmo. Los actuales protagonistas de películas tienden a ser antihéroes carentes de mayores ideales, que se embarcan en la lucha por el bien debido a motivos estrictamente personales. Y en no pocos casos, el duelo entre el bien y el mal, entre la corrección y la corrupción, entre la construcción y la destrucción, es casi un asunto de matices, de quién la tiene más larga. En un mítico episodio de South Park en donde veíamos a los chicos como superhéroes, Cartman da en la diana cuando no ve nada inherentemente malo en resucitar a Cthulhu porque él como superhéroe quiere construir un mundo mejor... para él mismo. ¿Acaso no es eso, lo que los superhéroes hacen...?

Al respecto, resulta muy iluminador repasar las diferencias en cómo se plantea el heroísmo, entre Tiburón de 1.975 y La guerra de las galaxias, de 1.977. ¿Por qué entre ambas? Porque las dos películas fueron las que codificaron el modelo de cine blockbuster en el que vivimos actualmente, y de manera indirecta, los discursos a los que estos blockbusters sirven de vehículo. Y las diferencias son bastante notorias. En Tiburón, el gran mal es una fuerza de la naturaleza, incapaz de una verdadera elección ética y por lo tanto inocente de su propio poder destructivo, mientras que el trío de héroes son seres humanos comunes y corrientes, sin habilidades extraordinarias más allá del entrenamiento propio que han tenido como comisarios de pueblo, como biólogo y como antiguo soldado. Aunque tiene un espíritu de blockbuster, Tiburón es todavía una película muy enraizada en el thriller setentero, más realista y con un fuerte contenido social. En La guerra de las galaxias, en cambio, el gran mal son seres sintientes, pero que son despojados de su humanidad y son transformados en el enemigo sin rostro y por lo tanto sin derechos, vía uniformes militares con cascos que no dejan ver sus expresiones faciales. El héroe principal, por su parte, es un ser mítico, un Elegido o un Salvador, y el recorrido espiritual de Luke Skywalker es el propio de un héroe mesiánico. ¿Necesito mencionar cuál de las dos películas, es la más imitada, hasta el punto de que su argumento se ha transformado en el guión tipo de Hollywood...?

Missa participar en democracia...
El espíritu democrático se basa en una concepción bastante concreta respecto de los seres humanos. En la base de la democracia como sistema político moderno, yace la idea de que todas las personas son libres e iguales en dignidad y derechos, o al menos, así es como deberían ser tratadas, en primera instancia por lo menos. Esta es la razón por la que cada ciudadano mayor de edad y sin interdicciones políticas de algún tipo, tiene derecho a un voto, a nada más que un voto, y a nada menos que un voto. En la urna electoral vale lo mismo el voto del Presidente de la República o del poderoso CEO de una megacorporación, que el voto del último vagabundo tirado al lado de alcantarilla que desagua bajo el puente. Por supuesto, las cosas no son tan sencillas: la gente poderosa tiene más capacidad para invertir en candidatos, propaganda electoral, etcétera. Pero en principio, ante la urna electoral todos somos iguales, o teóricamente deberíamos serlo, por lo menos. Si hubiera elecciones libres e informadas en Star Wars, el voto de Luke Skywalker valdría lo mismo que el voto de Darth Vader, así como si hubiera elecciones libres e informadas en la Palestina del Mesías, el voto de Jesús de Nazaret valdría lo mismo que el voto de Judas Iscariote.

En ese sentido, volviendo a las comparaciones anteriores, podríamos señalar que Tiburón tiene una vena mucho más democrática que La guerra de las galaxias. Por supuesto, no debemos forzar las comparaciones: hay un elemento tecnocrático en Tiburón cuando el trío de expertos parte a cazar al escualo, a despecho del alcalde y de los más bien tarados ciudadanos del pueblo costero, mientras que hay un elemento democrático en La guerra de las galaxias si se considera los diferentes objetivos de la Rebelión y el Imperio. No es un contraste entre dos polos diferentes y antitéticos, sino una mera diferencia de grado. El matiz se encuentra en el retrato de los héroes: como lo decíamos, los héroes de Tiburón son mucho más comunes y corrientes, más gente como uno, que los de Star Wars, revestidos de un aura mítica. Por supuesto, esto no es casualidad. Tiburón, lo decíamos, se inscribe dentro de la vena de crítica social que tenía el cine en la década de 1.970, mientras que Star Wars se planteó desde el comienzo como una fantasía escapista que buscaba actualizar, en clave de Space Opera, ciertas constantes míticas presentes desde los albores de la cultura humana... desde antes del surgimiento mismo de la democracia moderna en cuanto mentalidad y sistema político.

Aquí viene el punto importante. Hoy en día, las películas más exitosas en cuanto a taquilla, suelen seguir el patrón de La guerra de las galaxias, y no el de Tiburón. Y esto dice algo respecto de la gente. En nuestro sistema capitalista, es una institución que la gente vote con el bolsillo. Si determinadas películas obtienen más recaudación que determinadas otras películas, eso significa que la gente ha votado con el bolsillo, y ha votado por ellas. Y esto significa a su vez que están más en sintonía con un discurso narrativo de corte fantástico, y sobre todo... autoritario y contrario a la democracia.

Próximamente en cines.
La idea que sigue, es una difícil de tragar para mucha gente: la democracia como sistema político sólo puede funcionar si se renuncia al propio individualismo. Dentro de un marco teórico individualista, lo lógico es aspirar a que mi voto en particular pese más que el voto de los demás. Pero dentro de una democracia, las políticas públicas no se construyen a partir del fiat de un iluminado mesiánico que nos va a salvar a todos, sino a partir de los consensos generados a partir del equilibrio de poderes creados a su vez a partir de las votaciones relativas obtenidas por las distintas fuerzas políticas, más los mecanismos de nombramiento para los funcionarios. Esto no es una garantía, por supuesto. A veces la gente vota por opciones políticas estúpidas, y después sucede lo que sucede. Pero en general, puede afirmarse que a la larga, la democracia funciona mejor en este respecto, que los regímenes autoritarios.

Dentro de las ficciones modernas, en cambio, casi no vemos dichos mecanismos de reaseguro. O si los vemos, es como obstáculos que los héroes deben superar. Uno de los ejemplos más flagrantes es la infame frase de Tony Stark en Iron Man 2, cuando el Gobierno de Estados Unidos quiere alguna clase de control sobre una armadura de combate que, en realidad, es un arma de destrucción masiva en manos de un particular: "He privatizado la paz mundial". El mismo Tony Stark da un giro en ciento ochenta grados después, cuando defiende los Acuerdos de Sokovia, y ahora es el Capitán América quien adopta la actitud del Elegido al margen de todo control político. Y los ejemplos se multiplican. En Skyfall, una red de vigilancia mundial que es manejada por los gobiernos, es presentada como una conspiración del villano. En la saga de Harry Potter, el Ministerio de Magia es un montón de tarados que se dejan cooptar por Voldemort, y es el protagonista y sus amigos quienes deben plantarle cara. El reboot de Star Trek presenta por su parte a una Federación mucho más militarizada e incluso villanesca, contra la cual los protagonistas se rebelan en al menos una película (Star Trek en la oscuridad). En Guardianes de la Galaxia, el heroísmo de Saal, que forma parte de una fuerza policial galáctica, es dejado deliberadamente de lado para promover el heroísmo de la banda de desadaptados que son StarLord y compañía. Etcétera.

Por supuesto, yo no apoyo en principio el discurso clásico que critica a la entretención popular como una especie de corruptora de la juventud. Tampoco creo en la idea de una conspiración de guionistas y productores para lavarle el cerebro a las audiencias. En principio, los productores crean películas para hacer dinero. Si en la década de 1.970 hacían películas con una enorme carga de crítica social, no era porque de pronto encontraron su conciencia perdida y decidieron que iban a hacerle un bien a la democracia denunciando los males de la misma, sino que el público demandaba esa clase de películas y por lo tanto los productores les daban ese material. En la actualidad, los productores ruedan cine escapista y con una vena indulgente con el autoritarismo porque eso vende entre las masas. En 2.017 vimos una película con una ética diferente, un poquito menos centrada en el héroe mesiánico y un poquito más en el colectivo y el trabajo de equipo, cual es La gran muralla, y ya comentábamos en su oportunidad aquí en la Guillermocracia, que la misma no se saldó como un éxito, precisamente. Pero si hubiera sido un taquillazo a nivel mundial, a nivel de Deadpool por ejemplo, no me cabe la menor duda de que los productores estarían de cabeza yendo a explotar esa veta.

¿Quién dice que los jóvenes hoy en día ya no concurren a las urnas para votar...?
Por lo tanto, que las películas tengan una veta autoritaria sólo habla respecto de la mentalidad de las audiencias. Y esta mentalidad también tiene consecuencias en la democracia. No me cabe duda de que la persona que consume esos blockbusters de manera acrítica, es la misma persona que después no acude a votar ni se preocupa por la democracia porque "la democracia no funciona", y en su mentalidad egocéntrica y narcisista, la democracia no funciona "porque la gente hace las cosas a su estúpido modo en vez de mi inteligente manera". Consumir esos blockbusters no está mal en principio, valga la aclaración; a todos nos gustan las historias en donde unos tipos más grandes que la vida le ponen las peras a cuatro a algún villano de opereta, y todos necesitamos un poquito de evasión en nuestras vidas, después de todo. Es en la falta de crítica respecto de lo que se consume, y de los valores que esas obras transmiten, en donde radica el problema.

En ese sentido, no debemos considerar que los blockbusters autoritarios sean la causa de los males que afligen a la democracia moderna, ni mucho menos. Es más bien al revés: que nuestros blockbusters actuales tengan ese filón autoritario es un síntoma respecto de cómo está funcionando nuestra democracia, y qué esperamos de ella, a saber, en realidad nada, así como del surgimiento de nuevas cabezas de la siempre presente hidra populista.

¿El remedio? El mismo de siempre: educación. La democracia no es una panacea. La democracia implica negociaciones, consensos y renuncias, y nadie nace con voluntad de renunciar a cosas. Aprendemos por el camino, mientras crecemos y maduramos como personas, que no siempre podemos salirnos con la nuestra, y que a veces debemos transar lo que queremos, en el nombre de una paz social en que haya un poquito de lugar para todos. Y a medida en que crecemos y maduramos, aprendemos a aquilatar qué clase de valores nos transmiten los héroes de ficción. Audiencias bien educadas y con espíritu cívico, son audiencias que, solitas, van a ir deslizándose en dirección hacia héroes menos narcisistas y prepotentes, que lo resuelvan todo a mamporros, y que por el contrario, le den espacio a valores sociales para la resolución de conflictos. Porque aunque la gente no quiera votar... al último, abstenerse de votar sigue siendo un voto, sea en las urnas, o sea a través del famoso votar con el bolsillo, que viene siendo la base de nuestro sistema económico actual.

¡Democracia!

jueves, 7 de diciembre de 2017

Bastión Esperanza - "Contención de daños".

(Fuente).
En el Cuartel General del Alto Mando, el Presidente Kulkov y el Comandante Luca observaban atónitos cómo la nave espacial Ganímedes se colocaba en posición en el aire, presumiblemente para descargar su poder de fuego encima de Nuevolab.

– Ya tenemos bastantes problemas con la guerra y la epidemia. Si además de eso Ganímedes dispara contra la población civil, será un acabo de mundo – dijo el Presidente Kulkov.

– ¡Escalante, qué demonios está haciendo! ¡Detenga esto antes de que se convierta en una masacre! – gritó el Comandante Luca, vía menterminal, exasperado.

– ¡Señor! ¡Intento comunicarme con Alba, pero no lo consigo!

– Otra vez… esa… – masculló el Comandante Luca entre dientes.

– Permiso para abandonar el Golem Mayor e ingresar al edificio – dijo Escalante.

– ¡Concedido! – dijo el Comandante Luca, y luego, cortando brevemente la comunicación vía menterminal para poder desahogarse a gusto un poquitito, soltó un par de enormes juramentos. Luego se dirigió al Presidente Kulkov, disculpándose con todo el aplomo que encontró.

Mientras tanto, Escalante se dirigió a Jenkins, siguiente en la cadena de mando, vía menterminal:

– Jenkins, queda a cargo. Recuerde, son civiles, nada de fuerza letal. Voy a entrar para intentar que Alba entre en razón.

– ¡Señor, voy con usted! – gritó Brown.

– No, Brown, le necesito a usted afuera – dijo Escalante, pensando para sus adentros en que si Jenkins sobrepasaba sus órdenes, Brown de alguna manera le contendría. – Paparizou, usted conmigo.

– ¡Sí, señor! – respondió de inmediato el aludido.

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En el interior de Nuevolab, el grupo conformado por Alba, el doctor Wilkinson, Marelize y Woods, alcanzó la zona del Nivel de Seguridad Biológico 4. El doctor Wilkinson empezó a introducir los protocolos necesarios para sellar dicha sección del laboratorio. Pero se vio interrumpido por algunos disparos. Eran Sam, Hal y Claude, tres de los truhanes dentro de la turbamulta que los habían seguido.

– Queremos la vacuna, y sabemos que ustedes tienen una – dijo Claude, que parecía estar a cargo.

– No, no tenemos ninguna vacuna contra la epidemia alienígena – dijo el doctor Wilkinson, pálido y flaqueando un poco, pero con la presencia de ánimo suficiente para hacerse cargo de sus deberes y responsabilidades como cabeza del laboratorio, y del proyecto de investigación.

– De manera que tú eres el perro alfa aquí – dijo Claude, con una sonrisa torva, y luego, disparó contra Marelize. La enfermera cayó a un costado, sangrando, con su uniforme NRBQ perforado.

Por reflejo, Woods levantó su arma para contestar al fuego. Sam y Hal, también por instinto, hicieron lo propio. En el fuego cruzado, Sam cayó instantáneamente muerto a un costado, con un ojo muy abierto, y un agujero sangrante allí en donde hasta hace un instante estaba el otro. Woods por su parte, se llevó un par de balas en el pecho, se desplomó mirando al doctor Wilkinson, la mirada triste por haberle fallado, y luego, antes de reparar en que estaba muriéndose, cayó por completo. Hal, por su parte, se llevó una herida, que lo hizo aullar con desesperación y abandonar el sitio a la carrera.

El doctor Wilkinson miró a Claude, luego a Marelize, y de inmediato decidió que era un médico, y que no importaba si lo estaban apuntando con un arma, él no iba a dejar su deber. De manera que se lanzó hacia Marelize, revisando su herida.

La enfermera estaba herida en un muslo. Por la trayectoria del tiro, el hueso probablemente no estaba comprometido, pero si el disparo había perforado la arteria femoral, Marelize se desangraría hasta morir en probablemente un minuto.

– Alba, ayúdame a hacerle un torniquete – dijo el doctor Wilkinson.

Claude caminó de manera decidida los tres o cuatro pasos que lo separaban del doctor Wilkinson, y lo agarró por las solapas. Sin miramentos, puso la boca del arma contra la mejilla del doctor.

– Déjala. Quiero mi vacuna. ¡Ahora!

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En el interior de los bancos de memoria de Ganímedes, Aura había terminado el análisis completo.

– Tenemos el mapa completo que nos solicitó Alba, con todas las conexiones de menterminal dentro del laboratorio. Estamos listos para disparar.

– Espera. ¿Esa conexión vía menterminal, es…? ¿Escalante? – preguntó Selene.

– Así es – afirmó Aura, indecisa.

– Maldita sea – dijo Selene. – Deje el bombardeo en suspenso. Que Escalante haga lo suyo.

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En el exterior de Nuevolab, la labor de Jenkins se había simplificado un resto. Afuera del laboratorio, las gentes habían visto el despegue de Ganímedes, y el modo en que la gigantesca nave espacial parecía estarse colocando en posición. Ese pequeño vestigio de razón que nace del instinto de supervivencia, consiguió imponerse, y de a poco, la multitud empezó a calmarse, y algunos comenzaban a dispersarse.

– Vamos a darles una lección – dijo Jenkins. – Vamos a hacerlos correr de regreso a sus casas.

– ¡Señor! – gritó Brown. – ¡No es necesario usar…!

– ¡Yo estoy en comando aquí, Brown! – gritó Jenkins. – ¡Vamos a restablecer la autoridad del gobierno de Esperanza por todos los medios! ¡Muévase!

Hubo un breve silencio de Brown.

– Bajo protesta – dijo al último, el gigante gentil.

Los golem empezaron a moverse con decisión todavía mayor. La multitud decidió que la represión iba en serio, y la agresión en contra del laboratorio se convirtió en una desbandada. Sólo quienes habían conseguido ingresar al laboratorio, no parecían enterarse de lo que sucedía afuera.

– Señor… Ya no queda gente acá afuera. Podríamos salir de los golem e ir a por la gente en el interior… – dijo Brown.

– No – dijo Jenkins. – Nuestro puesto es en los golem. Cada baja entre nosotros significa un piloto menos para los golem, y ya sabe que los golem, por alguna razón, vienen más o menos personalizados. Nos quedamos. Que Escalante haga lo suyo, que para eso es el que manda aquí.

– Desgraciado – masculló Brown, cuidándose de que dicha palabra no saliera vía menterminal. El razonamiento de Jenkins le parecía correcto, pero se preguntaba si se trataba de fría mentalidad militar, de un intento por dejar abandonado a Escalante en una posición desesperada, o ambos a la vez.

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Sam y Hal habían intentado impedir que Alba ayudara a Marelize, pero ella, con presencia de ánimo, les increpó. De esta manera, Alba consiguió hacerle un torniquete a Marelize, y detener en parte la hemorragia. Con todo, había perdido mucha sangre, y si no recibía asistencia médica inmediata, las posibilidades de fallecimiento se incrementaban dramáticamente.

Mientras tanto, en otro lugar del laboratorio, Hal agarraba un frasco de algo que parecía ser desinfectante, y se lo vertió en la herida. El dolor lo hizo aullar. Esto llamó la atención de Escalante y Paparizou, quienes arribaron de inmediato. Hal, por reflejo animal, levantó el arma. Escalante y Paparizou, soldados entrenados para matar como eran, ni siquiera se lo pensaron; entre ambos, acribillaron a Hal con potencia de fuego suficiente como para garantizarle un funeral con ataúd cerrado.

– Mi… vacuna… mi… vacuna… ¡Mi vacuna! – gritaba Claude, siempre con el doctor Wilkinson agarrado con una mano, y el arma con la otra.

– Suéltalo. Ríndete – dijo Escalante con frialdad, entrando en la habitación junto a Paparizou, y apuntando al mismo tiempo. – Paparizou, saca a Marelize y Alba de aquí.

Paparizou no se hizo repetir la orden. Claude vaciló un instante, viendo que dos valiosos rehenes se le escapaban, pero no pudo hacer mucho: Escalante apuntó el arma contra la cabeza de Claude.

– Quieto o te reviento los sesos, pedazo de… – dijo Escalante, con toda la calma que pudo encontrar para así sonar más firme.

Claude intentó moverse con lentitud para voltearse y usar al doctor Wilkinson como escudo humano, pero Escalante repitió la orden gritando a todo pulmón, y acercando el arma a la cabeza de Claude.

– Le voy a volar la cabeza al doctor. Si no hay vacuna, el doctor no me sirve. Vivo no me sirve – dijo Claude, respirando de manera muy pesada, mostrando los dientes mientras hablaba, y con los ojos muy abiertos e inyectados de sangre.

– Tú tampoco me sirves vivo. No me puedes disparar porque te voy a matar antes. Si le disparas al doctor, te perforo el cráneo. No hay manera alguna de que salgas vivo si no te rindes – dijo Escalante, con frialdad. Y luego añadió, con una gota de sarcasmo: – Y muerto, no es que te sirva mucho la vacuna que viniste a buscar, ¿verdad?

Claude pareció entrar levemente en razón. Seguía respirando con agitación, temblaba un poco, pero fue notoria su vacilación.

Luego, Claude tiró el arma a un costado, soltó al doctor Wilkinson, y levantó las manos.

– Al suelo – dijo Escalante, sin dejar de apuntar.

Claude, ahora con lentitud, se echó en el suelo, boca abajo. Una vez ahí, mientras Escalante buscaba algo con qué amarrarlo, Claude empezó a sollozar.

– Quiero una vacuna. Quiero una vacuna. ¡No me quiero morir! ¡No quiero, no quiero, no quiero morirme! No quiero… no quiero… por favor… dénme una vacuna… sé que tienen una vacuna… por favor, se los ruego, se los suplico, por lo que más quieran… una vacuna…

Sin hacer mayor caso, Escalante encontró un conector de oxígeno, lo sacó, y lo usó para amarrar a Claude. Ahora éste ya no decía nada, sino que se limitaba simplemente a sollozar.

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En el Centro de Comando del Alto Mando de Esperanza, el Comandante Luca y el Presidente Kulkov conferenciaban, ahora que la situación parecía haberse resuelto.

– Otra vez lo mismo, señor – dijo el Comandante Luca. – No podemos dejar confiada toda la defensa de Esperanza a una chica que controla una nave espacial, y que pierde los nervios cada vez que tenemos una crisis.

– Pero no tenemos otro remedio – dijo el Presidente Kulkov. – Ganímedes es lo único que impide a los arzawe destruirnos, y ella es la única capaz de controlar esa nave.

– Entonces debemos vigilarla – dijo el Comandante Luca. – No podemos dejar que ande libremente por ahí. Esta vez tuvimos suerte, pero esta situación pudo haber derivado en una masacre. Vamos a ponerla bajo vigilancia del ESIE, veinticuatro horas al día, y acelerar la investigación de Ganímedes para replicar su tecnología, y sacarla a ella definitivamente de todo esto.

El Presidente Kulkov meditó brevemente la situación, y luego, considerando que era el mejor curso de acción a seguir, o al menos, que no existían alternativas mejores, acabó por asentir.

つづく

miércoles, 6 de diciembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (8 de 10).


¡Y ya queda poco! Esta entrega, y dos más. ¿Alguien creía que se podía estrujar tanto el cine de un solo año? Yo tampoco. Pero hasta el minuto hemos cumplido con lo que esta serie pretendía ser: una muestra de que la Historia del Cine es bastante más errática y granulosa de lo que se pretende en los manuales, en donde se clasifica el asunto por directores, actores, estilos, corrientes, cinematografías nacionales... Sin tomar en consideración que en las salas de cine tiende a converger todo a la vez, a según en qué día se consulte la cartelera. Y ahora toca el turno de... no me atrevo a decir que un clásico del cine porque es una película bastante olvidada hoy en día, aunque exitosa en los suyos. Una lástima, porque se trata de George Burns en uno de sus mejores papeles, y... allá vamos con esta octava entrega sobre cine de 1.977, aquí en la Guillermocracia.


36.- ¡Dios mío! (Oh, God! / 7 de Octubre).

Para los más jóvenes, seguramente Dios en el cine es sinónimo de Morgan Freeman en Todopoderoso, la película ésa de Jim Carrey. Pero para una generación antes, Dios es sinónimo de George Burns en ¡Dios mío! ¿Quién, dicen mis lectores más juveniles? Veamos. ¿Recuerdan el capítulo de Los Simpsons en los cuales parodian Ciudadano Kane, cuando a Montgomery Burns de niño se lo llevan lejos de su familia, y los padres dicen "al menos nos queda su hermano George"? Bien, ése es George Burns. Triste que un comediante tan grande y reconocido, acabe recordado por las nuevas generaciones apenas por un chiste coyuntural de Los Simpsons. Respecto de esta película, la premisa es bastante simple, y ha sido imitada un poco aquí y allá. El protagonista es un pobre tipo que, por este o aquel motivo, es elegido por Dios para propagar su mensaje en los Estados Unidos modernos, o lo que pasaba por moderno en esa década de 1.970, que hablamos del territorio que inventó la palabra redneck, después de todo. O sea, esta película viene a ser como la secuela de Todopoderoso, pero sin diluvio universal de por medio.



En esta película, decíamos, Dios es un George Burns que a la fecha de estreno tenía 81 años, o sea, si sacan cuentas, nació a finales del siglo XIX, y a finales de la década de 1.970 seguía en activo; y lo seguiría hasta su muerte como un centenario en 1.996. La premisa de la película puede parecer un poquito idiota, pero el carisma de George Burns y un guión más inteligente de lo que parece a simple vista, hace mucho por levantar el resultado final. Fue la película que, de hecho, y por fin después de cinco meses ocupando la posición, destronó a La guerra de las galaxias del número uno en la taquilla de Estados Unidos. Este éxito fue recompensado con dos secuelas, no especialmente malas pero sí inferiores en calidad, aunque la tercera de la trilogía, Dios mío el diablo o algo así (no estoy seguro del título en castellano, estoy tirando de la memoria aquí), se beneficia porque los productores entendieron que George Burns era el verdadero as de la saga, y por lo tanto lo hicieron actuar por dos, como Dios y el Diablo. Así es que ya saben lo que se viene si ruedan una tercera de la saga con Morgan Freeman: Morgan Freeman actuando como Dios y el Diablo. Lo que he dicho en otras partes: la originalidad está sobrevalorada.


37.- Adiós Emmanuelle (Goodbye Emmanuelle / 14 de Octubre, en Alemania Occidental).

Premio al título más mentiroso de 1.977. Porque se supone que esta película iba a cerrar la trilogía de Emmanuelle, lo que no fue porque después hubo hasta Emmanuelle 7, aunque sin la actriz legítima que es la irrepetible Sylvia Kristel. Más subproductos televisivos como la horrorosa Emmanuelle en el espacio, con Monique Gabrielle tratando de llenar los delicados tacones de la Kristel y quedándose corta en el intento. Hagamos memoria. En 1.974, los cines fueron tomados al asalto por Emmanuelle, una película francesa softcore que puso de moda el erotismo fifí; la protagonista, interpretada por la legendaria Sylvia Kristel, era una sofisticada y aburrida señora de burgués que, so pretexto del trabajo del maridito, viaja con él a Bangkok, lugar en donde descubre toda clase de placeres, sáficos incluidos, y sobre todo sáficos. Con eso, ya empiezan a convencerme en contra del micasismo, si me preguntan.



En Adiós Emmanuelle, el escenario ahora es las Islas Seychelles, lugar en donde ella abandona al soso de su marido, porque no se le encarga a un hombre el trabajo de una mujer, y se dedica a... bueno, esta serie de películas es lo que es, así es que no necesito describirlo. De esta trilogía, no cabe duda de que Sylvia Kristel es muy sensual y se tiene bien ganado el título de mito erótico, pero se malogra un resto por esa pretensión tan francesa de no querer rodar simplemente una película con desnudos femeninos sino que además la misma debe ser artística, fotográfica, inolvidable, etcétera. Banda sonora a cargo de Serge Gainsbourg, para enfatizar un poco más los valores naif de la película. Dato para la trivia: ¿saben quién era en esa época el novio de Sylvia Kristel, e hizo una prueba de cámara para actuar con ella acá, y fue rechazado porque no hablaba francés? Ian McShane. Sí, la bestia escénica de Deadwood, Los pilares de la Tierra y American Gods. Ya pueden ir jugando a los seis grados de separación con Kevin Bacon aquí...


38.- El huevo de la serpiente (The Serpent's Egg / 28 de Octubre).

No cabe duda de que una generación entera de europeos se quedó con el tema del Nazismo muy encajado en los cráneos. Normal, porque cualquiera quedaría un poco tocado si le ha tocado vivir la madre de todas las guerras. En la época, Ingmar Bergman ya era por supuesto un cineasta muy reconocido, pero tuvo que salir soplado de su nativa Suecia por un pequeñísimo problema de impuestos. Después de que no lo recibieran en Francia, acabó en Alemania rodando una película acerca de un tipo perseguido por ser bueno y puro en medio de un ambiente corrupto y decadente. Sutil, Ingmar, sutil. La película se ambienta en la República de Weimar, o sea en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, ahogada por la hiperinflación y la pobreza, y en ella, el protagonista investiga una muerte misteriosa, y le pasan cosas, y le pasan cosas, y le siguen pasando cosas, y al final... no pasa mucho. Porque el gran final, nosotros ya lo sabemos sin haber visto la película; de hecho, ése es un poco el punto de la misma. Esto de investigar un misterio en que conocemos el final, Sófocles escribiendo Edipo Rey lo hizo con más gracia.



Por cierto, ¿el famoso huevo de la serpiente del título? Una cita de Shakespeare, que además es alusiva a cómo ya en la República de Weimar estaba engendrándose el ascenso del Nazismo. Lo que es cierto, tristemente. Después todo el mundo se pregunta cómo suceden las cosas, pero si uno está atento a las señales... Aparte de eso, poco qué decir. Esta especie de cruce entre Cine Noir y Expresionismo Alemán tamizado por el estilo bergmaniano, no cayó bien entre las audiencias ni el público, y es una de las películas menos apreciadas de Bergman. Y con razón, porque es un aburrimiento monumental. Para la trivia: protagoniza David Carradine después de que se bajara Richard Harris, la primera opción para el rol principal, porque Harris decidió irse a rodar... Orca, que ya mencionábamos algunos posteos más arriba, en esta misma serie y aquí en la Guillermocracia. Hablando de estar entre la sartén y el fuego. O entre el huevo de la serpiente y las mandíbulas de la orca. Jojojó, estoy inspirado hoy.


39.- Madame Rosa (La vie devant soi / 2 de Noviembre, en Francia).

A veces sucede. Uno se pone a elaborar estas listas facilonas series de posteos para la Guillermocracia, y se encuentra con cosas como ésta. Lo confieso. Antes de empezar a trabajar en esta serie de posteos, no es que no hubiera visto esta película, es que ni siquiera sabía que existía. La película, según informes, va de una antigua prostituta que vive en París, y adopta niños argelinos. O algo así. Ya sabemos la especial relación de Francia con Argelia, regalo por la invasión militar francesa contra el norte de Africa en 1.830. Y es una película francesa, por si no queda claro de lo antes dicho. Muy artística por lo que parece, además, lo que ya me va desmotivando a sentarme para verla, claro. Los pájaros raros que la hayan visto, comentar es agradecer.



Como sea, la película viene protagonizada por Simone Signoret, una de las grandes damas del cine francés clásico, y que en la época ya enfilaba hacia la sesentena; algunas la cuentan como la primera actriz francesa en ganar el Oscar, lo que hizo en 1.959. Claudette Colbert lo hizo antes, sí, pero aunque Colbert nació en París, emigró con su familia a Estados Unidos con tres años, así es que la Signoret vendría siendo la primera francesa de cuerpo cabal en ser oscarizada. Miren las cosas con las que debo rellenar esta entrada, y todo porque no he visto esta película. Como sea... Madame Rosa ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera, así es que algún valor debe tener. Bueno, la antigua prostituta protagonista es judía, y ya se sabe cómo quieren a dicha confesión en Hollywood. Y una vez más, va la petición. ¿Alguien entre los lectores conocía de esta película? ¿Ha llegado incluso a verla? ¿Es buena o no? ¿Ha envejecido bien? (La película, no la Signoret, que falleció en 1.985). Considerando el relativo olvido en que yace esta película, que alguien confiese en los comentarios haberla visto, cuenta casi como una salida de closet...


40.- Mi amigo el dragón (Pete's Dragon / 3 de Noviembre).

Tercera Disney a la línea, después de Las aventuras de Winnie Pooh, y Bernardo y Bianca. Y con ésta va la vencida. Lo ya dicho antes: en los veintidós años que van desde la muerte de Walt Disney en 1.967 al estreno de La sirenita en 1.989, la Disney se hizo tan conservadora que llegó a oler a naftalina. Mi amigo el dragón es una de estas películas de sensibilidad ya entonces retro, un tipo de cine familiar que ni se hacía, ni que tampoco era preferencia de los públicos en el cine. La premisa, supongo que están algo familiarizados con ella, si no porque hayan visto esta película o siquiera haberse enterado de que existía, al menos por el remake de 2.016: a inicios del siglo XX, un adorable huérfano sufre en manos de una familia de rednecks encantada de usarlo más o menos como esclavo, pero por esa suerte increíble de esta clase de películas, resulta que tiene un amigo dragón a quién nadie puede ver. El argumento entero de la película incluye un buen montón de canciones porque esto es, bueno, un musical. Porque la gente de la Disney se había quedado tan pegada en el pasado, que seguían considerando como algo cool a los musicales de estilo algo vodevilesco. Aunque admitámoslo... los temas musicales, pasados de moda y todo, igual tienen lo suyo.



En el sillín del director se instaló Don Chaffey, director de segunda fila que sin embargo tenía una conexión con el cine fantástico; hoy en día es mejor conocido por Jasón y los argonautas de 1.963 o Un millón de años A.C. de 1.966... supuesto de que alguien quiera leer los créditos del director en vez de quedarse embobado con el bikini de pelos de Raquel Welch, en esta última. En cuanto a Mi amigo el dragón, el público simplemente no reaccionó bien. Estuvo lejos de ser un fracaso, pero tampoco fue realmente un éxito. La Disney de hecho no volvería a embarcarse en otro musical con actores de carne y hueso hasta treinta años después, una generación completa, con el estreno de Encantada en 2.007. Por alguna razón, iniciada la política en la década de 2.010 de hacer versiones de películas Disney antiguas con actores de carne y hueso, en 2.016 estrenaron un remake de la película, con Bryce Dallas Howard para hacer más llevadero el asunto, que se saldó en general con buenas críticas y una recepción algo mejor del público... aunque no demasiado mejor. Por supuesto, Mi amigo el dragón de 1.977 es una película de segunda fila entre las estrenadas por Disney, así es que no iba a tener tanta publicidad como los remakes de La cenicienta, El libro de la selva, o La bella y la bestia. Con todo, la película de 1.977 sigue siendo considerada como un clásico de culto en la actualidad. Para los cuatro pelagatos que la han visto, por lo menos.


Quedan apenas dos entradas dentro de esta serie de posteos, y todavía queda material del bueno. También un poco de relleno porque... por qué no. Todo hay que aprovecharlo, después de todo. Y partimos la siguiente entrega con el otro gran clásico de la Ciencia Ficción de 1.977 que no es La guerra de las galaxias. Sí, a ustedes ya les suena en la cabeza la famosa melodía con las cinco notas ésas en la cabeza... Y ahora, lo que todo el mundo está esperando:

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martes, 5 de diciembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (7 de 10).


Ya estamos marchando por el segundo semestre de 1.977 en esta serie de la Guillermocracia, en donde nos hemos propuesto repasar la cinematografía de ese año porque... no todo fue Star Wars. Casi. Fue el éxito más apabullante. El que cambió el cine. Pero también, el que con semejante éxito, dejó en la sombra varios otros eventos de interés, así como a películas... más del montón. Pero entre los eventos de interés, ya vimos el estreno en sociedad de las películas de David Lynch, y ahora, toca otro cineasta que, cuarenta años después, sigue dando guerra. Así es que empezamos esta andanada con la primera película de...


31.- Los duelistas (The Duellists / 31 de Agosto, en Francia).

¡Sorpresa! Colada en medio de este listado aparece esta película, que más allá de su calidad, que la tiene, por cierto, es también histórica por ser el debut en la dirección de Ridley Scott. Sí, el mismo tipo que dos años después estrenó Alien, y cuarenta después perpetró Alien: Covenant. El argumento de Los duelistas está basado en un relato de Joseph Conrad, a su vez ligeramente inspirado en un suceso de la vida real, la historia de dos oficiales del ejército napoleónico que por un quítame allá esas pajas, se batieron a duelo durante un par de décadas con odio febril. En la película, los dos duelistas que se baten una y otra vez a lo largo de todo el metraje son Keith Carradine y Harvey Keitel. ¿Sorprendidos ustedes por el homoeroticismo latente entre los dos androides de Alien: Covenant? Eso no es nada al lado de estos dos. Muy en serio, en la película los dos duelistas están más obsesionados entre sí que con sus respectivos intereses románticos femeninos. Y subliman este interés chocando espadas una y otra vez, para que quede claro. Y no voy a soltar algún chascarillo porque... vamos, con este material, los chistes se escriben solos.



En el apartado formal, la película es también un poco atípica en la filmografía de Scott, porque mete un montón de filtros en la fotografía, que le da un aire setentero muy alejado de su estética más de publicidad para MTV que desarrolló con los años. Que nadie diría que la rodó Scott, para que nos entendamos. Para la trivia, debuta en los cines, en un rol pequeño, el bueno de Pete Postlethwaite, otro de esos actores que ustedes puede que no ubiquen por nombre, pero se meten a Google Image y se dan una palmada en la frente diciéndose: "¡Ah, sí, él!". La película se estrenó en Cannes, antes de su paso comercial por los cines, y fue recompensada con el Premio al Mejor Debut. Claro, después el señor Scott nos ha dado unas cuantas alegrías. Y también unos cuantos deseos de enviarlo de un puñetazo al fango. Filmografía irregular, que lo llaman.


32.- Sendero infernal (Damnation Alley / 10 de Septiembre, en Japón).

¿Por qué razón una película que es estadounidense por los cuatro costados, elenco estadounidense, director estadounidense, capitales estadounidenses, basado en la novela de un novelista estadounidense, se estrenó en Japón un mes antes que en Estados Unidos? Misterio. Pero así aparece en IMDb, así es que a eso me atengo. Como sea, Sendero infernal es la cuota de futuro postapocalíptico que no podía faltar en los cines entonces ni ahora. La película se basa, aunque "basarse" es un decir en este caso, en una novela de Roger Zelazny, autor de Ciencia Ficción no exactamente de primera fila, pero sí con cierta solera en el género. La historia va del estallido de la Tercera Guerra Mundial, cuyos bombazos nucleares desvían el eje terrestre, hacen surgir mutantes... lo habitual. Un destacamento militar decide abandonar su base y marchar hasta el último lugar habitable de Estados Unidos, teniendo para eso que atravesar una zona infernal plagada de mutantes, bichos gigantes, peligros, lo habitual en estos casos, me repito aquí. Pero aunque el mundo es un infierno sobre la Tierra, aún así queda una cuota de consuelo: ya no hay Gobierno, así es que al menos los liberales descorcharán champaña porque "el Estado es ineficiente"...



El elenco de esta película no tiene desperdicio. Los dos protagonistas son bien conocidos para quienes crecieron en la década siguiente, la de 1.980, por sendas series de acción: Jan-Michael Vincent (Lobo del Aire) y George Peppard (Los magníficos). Entre los secundarios actúa... Jackie Earle Haley. Sí, Roscharch en Watchmen de 2.009 y el Freddy Krueger del remake de Pesadilla en la Calle Elm de 2.010; este tipo parece que nunca tuvo infancia y siempre estuvo ahí. En la película invirtieron 17 millones de dólares, un presupuesto bastante alto para la época, aunque se quedó corto por el tema de los efectos especiales, lo que solucionó con el clásico recurso de eliminar escenas. En la dirección se ubicó un tal Jack Smight, muy conocido en su propia casa, que ya contaba con una adaptación de Ciencia Ficción en el cuerpo (El hombre ilustrado, de 1.969), y venía de dos sendos taquillazos: Aeropuerto '75, y La batalla de Midway. Los estudios esperaban que fuera a ser el gran exitazo de Ciencia Ficción del año. ¿Qué estudios? La 20th Century Fox, los mismos que unos meses antes le daban salida a La guerra de las galaxias casi por compasión. Lo que resultó fue una película que no calentó a nadie, y de hecho, hoy en día yace en el más profundo de los olvidos. Ni siquiera en el sub(infra)género postapocalíptico descolló, porque apenas algunos añitos después el mismo fue revolucionado por Mad Max y Mad Max II, que presentan muchas menos cucarachas radioactivas y acción más realista, y que se transformó en el estándar del mismo para lo sucesivo.


33.- Hombre Araña (Spider-Man / 14 de Septiembre, en televisión).

Cuando ustedes piensan en el estreno absoluto y mundial de Spiderman como personaje en los cines, seguro se acuerdan de Tobey Maguire dirigido por Sam Raimi, en el clásico de 2.002, ¿verdad? Error. Porque antes existió... esto. Una película estrenada en los cines en 1.978, el mismo año que arribó también el Spiderman japonés a los cines... Voy a intentar aclarar el enredo. En la década de 1.970 se produjeron dos, a falta de una, series con su Amistoso Vecino el Hombre Araña como protagonista, una en Estados Unidos y otra en Japón; hablamos de la versión estadounidense aquí, en la cual Peter Parker era interpretado por Nicholas Hammond, y J. Jonah Jameson, el único otro personaje regular de los cómics, no consideraba que el arácnido fuera una amenaza. ¡Ah! Y sin Gwen Stacy, Betty Brandt u otra chica que fuera personaje de los cómics adaptados, sino una tal Julie Masters, porque... a saber. Hablamos de una era en que las adaptaciones de Marvel eran más bien cuestión de echarse risas, recordemos.



El caso es que el episodio piloto fue exhibido por el canal CBS en el 1.977 que nos ocupa, pero la productora Columbia Pictures quedó lo suficientemente impresionada como para darle salida al año siguiente, en forma de película para los cines, llegando a estrenarse en España, y parece que en algunos países de Latinoamérica. Cuáles, ni idea; si alguno tiene noticias de este hecho que reviste caracteres de delito, se agradece la denuncia en los comentarios. Uno puede colegir que estamos ante audiencias que eran más impresionables, dado lo precario de los efectos especiales en que a los hampones les lanzaban una red desde fuera de cámara, a ritmo de la música funk más dolorosa del repertorio. Para que luego se quejen de Spiderman 3 y su baile emo, montón de malagradecidos; en Spiderman 3 los efectos especiales no eran tan horrorosos, a lo menos.


34.- Los comandos de la reina (Soldaat van Oranje / 22 de Septiembre, en Holanda).

Después de La cruz de hierro, Un puente demasiado lejos y MacArthur, todavía otra película más sobre la Segunda Guerra Mundial, pero ahora desde Holanda. Ustedes conocen a su director: Paul Verhoeven, el hombre que después dirigiría Robocop, El vengador del futuro, y Starship Troopers. Ustedes conocen también a su protagonista: Rutger Hauer, el famoso replicante de Blade Runner, y el Presidente de la Tierra en un glorificado cameo de un minuto en Valerian y la ciudad de los mil planetas. O de cómo la Segunda Guerra Mundial y la Ciencia Ficción están más próximos de lo que parece. Los comandos de la reina es lo que pasa cuando el director de un país ocupado pero al final en el bando ganador de la Segunda Guerra Mundial, desea rodar un epic al estilo de Hollywood, pero incluyendo ciertos toques y manías de autor, más un cierto feeling europeo a todo el asunto. O sea, una historia clásica de guerra en donde la Resistencia son los buenos y los invasores son los malos ¿Alguien dijo Star Wars aquí? Por supuesto, hablamos de los nazis, así es que...



¿El argumento? Lo ya dicho. Esos loquitos nazis invaden Holanda, la ocupan, la población se divide en colaboradores y la resistencia, y estos últimos emprenden la lucha armada contra... sí, esta película fue estrenada siete años antes que Amanecer rojo, qué pasa con eso. Pero todo el mundo ha visto Amanecer rojo porque es de Estados Unidos y los invadidos son los estadounidenses, mientras que ésta... No importa qué tan bestias puedan ser los holandeses, que a puntapala le ganaron tierra al mar, le dieron guerra ochenta años a los españoles, crearon un imperio comercial en los mares, generaron una de las más asombrosas constelaciones de genio artístico y científico conocido en la Historia Universal, y además con el asunto de los tulipanes inventaron nada menos que las burbujas especulativas financieras modernas: son holandeses, no tienen la maquinaria propagandística de Hollywood, así es que ustedes no los conocen ni los consideran héroes. Lo que es una lástima por esta película, una de las más exitosas producciones holandesas de todos los tiempos, más o menos inspirada en hechos reales para colmo, y rodada con tanto mimo que para las explosiones contrataron a especialistas del Ejército de Holanda, porque si quieres experticia, llamas a los expertos, claro. Por supuesto, casi treinta años después, en 2.006, Verhoeven estrenó El libro negro, en donde reincide en el mismo tema, Holanda y la resistencia holandesa en la Segunda Guerra Mundial, pero ésta vez lo hará en un tono mucho menos amable y con bastante más mala leche. Pero con desnudos de una Carice van Houten anterior a Game of Thrones, para compensar. Así, sí.


35.- Julia (Julia / 2 de Octubre).

Hemos llegado hasta la inevitable película condenatoria del Nazismo. Había al menos una todos los años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, aunque no parece que se hagan tantas hoy en día, por suerte. Porque uno se acuerda del viejo chiste de Mark Twain, del tipo que se le acercó en la calle para pedirle una colaboración para los menesterosos, Twain iba a dejar caer una moneda, luego el tipo siguió hablando sobre los menesterosos, Twain mentalmente dijo que mejor un billete, después el tipo siguió dando la lata con los menesterosos, Twain decidió que mejor una moneda, y al final el tipo tanto fastidió con los menesterosos, que cuando acabó de hablar, Twain retiró dos centavos de la colecta... En fin, volviendo al cine, se estrenó esta película basada en eventos de la década de 1.930, o sea, de cuarenta años antes... lo mismo que ahora repasamos el cine de hace cuarenta años.



La tal Julia, interpretada por Vanessa Redgrave, es una activista contra los nazis, y a resultas de esto o aquello, mete a su amiga Lillian, interpretada por Jane Fonda, en medio de una misión contra los nazis. Amiga que, por cierto, es judía. La película, por cierto dirigida por el legendario Fred Zinnemann, se basa en un capítulo de las memorias de Lillian Hellman, aunque luego surgieron controversias sobre su veracidad, hasta el punto que el asunto se transformó en un engorroso problema ante tribunales. ¿La verdad? Quién diablos lo sabe. Como sea, la película hizo unos buenos 20 millones de dólares en taquilla sobre un presupuesto de siete, una ganancia modesta pero sólida, además de ser alabada por la crítica. Jason Robards se llevó un Premio Oscar al Mejor Actor de Reparto, Vanessa Redgrave a la Mejor Actriz de Reparto, y Alvin Sargent por el Mejor Guión Adaptado, con otras ocho nominaciones que no tuvieron tanta fortuna. Pero, cuenten... once nominaciones en total, no es una mala cosecha aunque los premios hayan sido finalmente tres.


Dentro de nuestra serie de posteos, ya hemos entrado en el último trimestre de 1.977. E iniciaremos la siguiente entrega con una película que... no es tan predecible su inclusión aquí, creo yo. No mucha gente se acuerda de ella. Pero para cierta generación, apenas la mencione, seguro que voy a desempolvar algún recuerdo, habiéndola visto por televisión en la infancia. Una a la que, de hecho, no han rodado un remake que yo sepa, pero sí que cierta película de Morgan Freeman pareciera tomar más que un poquito de inspiración... Y ahora, lo que todo el mundo está esperando:

¡Galería de afiches!






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